- La economía azul propone generar riqueza mientras se restauran y conservan los ecosistemas.
- Michoacán cuenta con playas, manglares, biodiversidad, comunidades y potencial turístico para desarrollar estos proyectos.
- Ciencia, datos, gobernanza, financiamiento e impacto conforman los cinco componentes planteados para la Mesa Técnica.
Por: @Frishito / @Ciudadlocura
Lázaro Cárdenas, Michoacán.— La costa michoacana podría convertirse en un laboratorio de nuevas oportunidades económicas donde conservar manglares, restaurar ecosistemas marinos, impulsar el ecoturismo y desarrollar acuicultura de bajo impacto no sólo representen acciones ambientales, sino verdaderas alternativas de inversión, empleo y desarrollo para las comunidades.
Durante LA ENTREVISTA CON FRISHITO, especialistas involucrados en la Mesa Técnica de Economía Azul Michoacán expusieron una visión que pretende cambiar la manera tradicional de aprovechar los recursos naturales: pasar de una economía predominantemente extractiva hacia un modelo en el que conservar y regenerar la naturaleza también genere valor económico.

La economía azul, explicaron, busca aprovechar los recursos vinculados con mares y ecosistemas acuáticos para generar desarrollo económico, pero asegurando al mismo tiempo su conservación, regeneración y productividad para las futuras generaciones.
La propuesta cobra especial relevancia para Michoacán debido a las características de su litoral. La entidad cuenta con playas, manglares, campamentos tortugueros, biodiversidad, comunidades costeras, riqueza cultural y gastronómica, actividades turísticas y uno de los puertos más importantes de México: Lázaro Cárdenas.
Uno de los principales planteamientos de la Mesa Técnica es que estos recursos no sean considerados únicamente desde una perspectiva ambiental, sino como parte de una infraestructura natural capaz de producir beneficios económicos si se administra responsablemente.

DEL EXTRACTIVISMO A LA REGENERACIÓN
Durante la conversación se advirtió que durante décadas numerosos modelos económicos han dependido de extraer recursos sin garantizar su recuperación.
La propuesta de economía azul busca invertir esa lógica: entre mayor sea la regeneración de los ecosistemas, mayores pueden ser también las oportunidades económicas.
Entre los ejemplos planteados se encuentra el desarrollo de experiencias ecoturísticas relacionadas con la restauración marina. Un visitante podría participar en actividades de snorkel y, simultáneamente, contribuir económicamente a proyectos de restauración de corales.
También se habló de alternativas de acuicultura de bajo impacto, mediante productos como algas, pepino de mar y otros organismos cuyo aprovechamiento comercial podría generar ingresos sin reproducir modelos intensivos que deterioren los ecosistemas.
A estas posibilidades podrían sumarse en el futuro esquemas relacionados con créditos de carbono y biodiversidad.
La finalidad sería construir proyectos con diferentes fuentes de ingresos para evitar que dependan exclusivamente de subsidios, donaciones o programas gubernamentales temporales.

CINCO EJES PARA CONSTRUIR LOS PROYECTOS
La Mesa Técnica plantea cinco componentes fundamentales:
Ciencia, datos, gobernanza, financiamiento e impacto.
Primero será necesario conocer científicamente los ecosistemas y determinar las capacidades y vocaciones de cada región.
Posteriormente deberán generarse y analizarse datos que permitan tomar decisiones sustentadas técnicamente.
La gobernanza permitirá integrar a universidades, comunidades, empresarios, organizaciones civiles y autoridades dentro de una misma estrategia.
El financiamiento será fundamental para transformar las propuestas en proyectos viables, buscando recursos provenientes de instituciones financieras, fondos, filantropía e inversionistas privados.
Finalmente, será indispensable medir los resultados ambientales, sociales y económicos para conocer el verdadero impacto de cada proyecto.

LÁZARO CÁRDENAS, PIEZA ESTRATÉGICA
Dentro de esta visión, el Puerto de Lázaro Cárdenas podría desempeñar un papel relevante.
Durante la entrevista se destacó su importancia como punto de conexión comercial entre Asia y América, pero también se planteó la posibilidad de que grandes actores económicos relacionados con el territorio participen en proyectos que generen beneficios para las comunidades costeras.
La propuesta no se limita a solicitar recursos económicos como una acción de responsabilidad ambiental. La intención es desarrollar negocios sostenibles y financieramente viables.
De ahí uno de los conceptos centrales expuestos durante el programa:
“La naturaleza es una infraestructura económica”.
Conservarla, por tanto, dejaría de entenderse exclusivamente como una acción altruista para convertirse también en una estrategia de inversión.
MICHOACÁN TIENE LOS ELEMENTOS
Los participantes señalaron que la costa michoacana conserva características que representan una ventaja frente a destinos que presentan mayores niveles de urbanización y contaminación.
Playas relativamente conservadas, comunidades originarias, manglares, bosques, manantiales, aguas termales, campamentos tortugueros, gastronomía y cultura podrían integrarse dentro de proyectos de economía azul.
Además, buena parte de la infraestructura turística y comunitaria ya existe.
El desafío será articularla.
La Mesa Técnica pretende precisamente reunir conocimiento científico, comunidades, inversión privada, gobierno y sociedad civil para transformar iniciativas aisladas en proyectos sostenibles de largo plazo.
LAS COMUNIDADES, EN EL CENTRO
Uno de los mensajes reiterados durante la conversación fue que ningún proyecto puede construirse ignorando a quienes habitan los territorios.
Las comunidades costeras y los pueblos originarios poseen conocimientos, prácticas y formas de relacionarse con sus recursos que deberán formar parte de cualquier estrategia.
Por ello, el planteamiento no consiste en llegar desde fuera con proyectos previamente definidos, sino trabajar con las comunidades, conocer sus necesidades, capacitarlas y construir alternativas económicas conjuntamente.
El objetivo final es ambicioso: demostrar que proteger el océano puede generar riqueza, empleo, seguridad alimentaria, resiliencia climática y mejores condiciones de vida.
La Mesa Técnica de Economía Azul abre así una discusión que podría resultar estratégica para Michoacán: dejar de observar sus más de 200 kilómetros de litoral únicamente como paisaje y comenzar a entenderlos como un patrimonio natural capaz de generar desarrollo, siempre que su aprovechamiento garantice también su conservación.
El reto ahora será pasar de las ideas a los proyectos y de los proyectos a resultados medibles que permitan que la riqueza natural de Michoacán continúe generando oportunidades para las próximas generaciones.


