- Expertos coinciden en que cuidar la salud emocional también fortalece la productividad.
- La NOM-035 impulsa ambientes laborales más saludables y seguros.
- La inteligencia emocional continúa siendo indispensable, incluso en la era de la inteligencia artificial.
Por: @Frishito / @Ciudadlocura
En una nueva emisión de LA ENTREVISTA CON FRISHITO, especialistas del sector empresarial, sindical y de la neurociencia coincidieron en que el éxito de una organización ya no depende únicamente de sus resultados financieros, sino de la capacidad para cuidar el bienestar emocional de quienes la integran.

El programa reunió a la Dra. Normary Gisel Quintero Romero, especialista en neurociencias; Aarón Campos Alvarado, presidente de CANACO SERVYTUR Lázaro Cárdenas; Fernando González Chávez, representante de COPARMEX Lázaro Cárdenas y Grupo GONPI; así como Carlos López Cuevas, secretario general del Sindicato de Trabajadores de las Líneas del Transporte de la República Mexicana CROC Sección 91.
Durante la apertura del programa se planteó una pregunta central: ¿puede una empresa cuidar las emociones de sus colaboradores y al mismo tiempo mejorar su productividad? La respuesta de los panelistas fue contundente: sí. Explicaron que actualmente una empresa no sólo debe generar utilidades, sino también confianza, bienestar, sentido de pertenencia y salud emocional entre sus trabajadores.
La Dra. Normary Quintero explicó que una empresa emocionalmente responsable comprende cómo funcionan las emociones dentro del cerebro humano y cómo éstas influyen directamente en la toma de decisiones, el liderazgo y la capacidad de enfrentar situaciones desafiantes. Añadió que las personas pasan más tiempo en su trabajo que en muchos otros espacios de su vida, por lo que el entorno laboral tiene un impacto determinante en su bienestar.

Desde la perspectiva empresarial, Aarón Campos señaló que el factor humano se ha convertido en el principal activo de cualquier organización. Destacó que hoy no basta con invertir en maquinaria o tecnología; también es indispensable escuchar a los colaboradores, generar ambientes saludables y fortalecer el equilibrio emocional del personal.
Por su parte, Fernando González Chávez recordó que la NOM-035 establece obligaciones para identificar y prevenir los riesgos psicosociales dentro de los centros de trabajo. Explicó que un ambiente laboral sano beneficia tanto a la empresa como a las familias de los trabajadores, ya que reduce el estrés que frecuentemente se traslada del trabajo al hogar.
Desde la visión sindical, Carlos López Cuevas destacó la importancia de que los trabajadores, especialmente los operadores del transporte, sean escuchados por sus empresas. Consideró que la comunicación, el descanso y la atención a sus necesidades permiten que realicen recorridos más seguros y contribuyan al éxito de la organización.

Uno de los temas más relevantes fue el costo económico de ignorar la salud emocional. Los panelistas coincidieron en que el ausentismo, la baja productividad, la rotación de personal y la disminución del compromiso representan pérdidas importantes para cualquier empresa.
La Dra. Normary explicó que el estrés permanente mantiene al cerebro en un estado constante de alerta, elevando los niveles de cortisol y adrenalina, lo que afecta la memoria, la creatividad, la capacidad de análisis y la toma de decisiones. En contraste, un cerebro en estado de serenidad responde con mayor eficiencia y genera soluciones más creativas.
También se abordó el impacto de la rotación del talento humano. Aarón Campos explicó que perder colaboradores implica costos de reclutamiento, capacitación, adaptación y afecta incluso la relación con los clientes, quienes desarrollan confianza hacia el personal que los atiende.
Otro aspecto importante fue la relación entre tecnología e inteligencia artificial. Los invitados coincidieron en que las herramientas digitales pueden incrementar la eficiencia de las empresas; sin embargo, insistieron en que nunca podrán sustituir completamente la inteligencia emocional, el liderazgo y la capacidad humana para construir relaciones de confianza.
Finalmente, los panelistas concluyeron que construir empresas emocionalmente responsables no representa un gasto, sino una inversión estratégica que fortalece la productividad, mejora el clima organizacional y contribuye al desarrollo económico y social de la región.


