Michoacán.— Concluida la definición interna que llevó a Carlos Torres Piña a asumir la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Michoacán, la discusión política comienza a moverse hacia un escenario diferente: la relación de Morena con un electorado mucho más amplio.
El partido llega a esta etapa con una posición relevante a nivel nacional. La encuesta de Buendía & Márquez, publicada en septiembre, registra para Morena 35% de intención de voto rumbo a la elección de diputados federales de 2027 y 48% de preferencia efectiva cuando se excluye a quienes no manifestaron una opción. Se trata, sin embargo, de una medición nacional y no de una proyección para la gubernatura de Michoacán.
En el estado, las encuestas disponibles ofrecen fotografías distintas dependiendo de la metodología, los perfiles incluidos y la forma en que se plantea cada escenario. Una medición de SRC correspondiente a julio colocó a Morena con 42.8% en preferencia por partido, mientras otras encuestas de septiembre han analizado directamente posibles contendientes para la gubernatura.
Para Torres Piña comienza así una etapa distinta a la competencia interna. Después de llamar a integrar a los diferentes grupos que participaron en el proceso de Morena, el desarrollo de los próximos meses permitirá observar cómo el movimiento busca relacionarse con sectores ciudadanos que no necesariamente forman parte de su estructura partidista.
Rumbo a 2027, el escenario ya no estará determinado únicamente por los equilibrios dentro de Morena. También entrarán en juego las condiciones particulares de Michoacán, los perfiles que finalmente lleguen a las boletas y las decisiones de un electorado que todavía tiene varios meses para definir su voto.


