- Eco-Conciencia busca llevar el cuidado ambiental a escuelas, calles, playas y eventos deportivos.
- La propuesta promueve carreras y actividades donde los participantes se responsabilicen de sus residuos.
- El ogro del Malecón Viejo convirtió la educación ambiental de Lázaro Cárdenas en un cuento que ya ha cruzado fronteras.
Por: @Frishito / @Ciudadlocura
Lázaro Cárdenas, Michoacán.— Una ciudad limpia no comienza con una brigada recogiendo basura. Comienza mucho antes: cuando un niño decide guardar una envoltura en el bolsillo, cuando un deportista termina una carrera sin abandonar su vaso de hidratación en la calle o cuando una familia entiende que aquello que arroja al suelo puede terminar en un río, un lago o el mar.
Con esa reflexión como eje, “De Michoacán para el Mundo” regresó con su espacio “Diálogos de Altura”, conducido por Paco Zamudio, teniendo como invitado a Martín Barriga, integrante de Deportistas con Causa, para conversar sobre “Eco-Conciencia”: una propuesta que busca convertir el cuidado ambiental en un hábito cotidiano y extenderlo desde Lázaro Cárdenas hacia otros puntos de Michoacán, México e incluso fuera del país.

DEPORTE SÍ… PERO CON ECO-CONCIENCIA
La propuesta que Martín Barriga impulsa parte de una idea sencilla: hacer deporte y cuidar el planeta no pueden caminar por rutas diferentes.
Durante el programa explicó que se busca llevar el concepto de Eco-Conciencia a eventos deportivos, incluidos maratones, promoviendo que los corredores no arrojen residuos durante su recorrido y que los organizadores implementen mecanismos adecuados para recolectar los desechos generados en los puntos de hidratación. La iniciativa, señaló, se ha promovido tanto en México como en actividades relacionadas con otros países.
La experiencia también se ha aplicado en “Todo México Salvando Vidas”, evento del que Lázaro Cárdenas es sede desde 2018. Barriga destacó la importancia de que las instalaciones queden limpias después de una carrera y de que los propios atletas transmitan el mensaje mediante el ejemplo.
La meta puede resumirse en una imagen poderosa: que la meta deportiva no termine cuando el corredor cruza la línea de llegada, sino cuando el espacio que utilizó queda tan limpio como lo encontró.
LA ECO-CONCIENCIA SE APRENDE DESDE NIÑOS
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la educación ambiental desde las escuelas.
Barriga habló de proyectos para que niñas y niños lleven a sus planteles el plástico generado en casa, evitando que termine mezclado con otros residuos. La intención es que existan espacios de recolección dentro de las propias escuelas y que los estudiantes comprendan desde pequeños que esos materiales pueden tener un destino diferente al bote de basura convencional.
Para el promotor ambiental, la fórmula comienza precisamente en dos espacios fundamentales: la casa y la escuela. Cuando un niño observa que otros compañeros llevan plástico para recolectarlo y encuentra maestros que refuerzan esa conducta, comienza a construirse una cultura distinta.
A esta estrategia se suma la colocación de señalética con mensajes positivos, utilizando frases de agradecimiento en lugar de prohibiciones:
“Gracias por conservar tu escuela limpia”.
La misma lógica puede trasladarse a calles, playas, centros de trabajo y unidades deportivas. Deportistas con Causa ha desarrollado incluso plantillas para colocar este tipo de mensajes en distintos espacios.

DEL MALECÓN VIEJO NACIÓ UN OGRO… Y UNA HISTORIA PARA CUIDAR EL PLANETA
Pero Eco-Conciencia encontró también un aliado inesperado: la imaginación.
De las jornadas realizadas en el Malecón Viejo de Lázaro Cárdenas nació “El ogro del Malecón Viejo”, un cuento ecológico creado por Martín Barriga después de convivir con niños que, en lugar de correr con él, comenzaron a pedirle que les contara historias.
Barriga relató que creció escuchando cuentos en una familia campesina y posteriormente hizo lo mismo con sus hijos. Años después, aquella tradición reapareció en el Malecón Viejo y terminó convirtiéndose en una herramienta para enseñar a los pequeños a no tirar basura.
La historia plantea que, hace muchos años, en las aguas del río Balsas habitaba un ogro que vivía feliz porque encontraba peces y alimento. Con el crecimiento de la ciudad comenzaron a llegar residuos al río; bolsas y plásticos contaminaron su entorno, los peces disminuyeron y aquel paraíso comenzó a desaparecer.
El cuento convierte así un problema ambiental complejo en una historia capaz de ser entendida por los niños: la basura que alguien abandona en una calle no necesariamente se queda ahí.
Y la historia comenzó a viajar.
Con la participación de la narradora María Eugenia Márquez Sánchez y del ilustrador zacatecano José Ángel Espino, el proyecto tomó forma editorial. Posteriormente fue presentado en Zacatecas y llegó al Festival Internacional de Narración Oral Montaña de Palabras, en Costa Rica. También fue llevado a escuelas y presentado en Michoacán con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.
Su concepto permite además adaptarlo a diferentes lugares: durante la conversación se explicó que la historia puede transformarse, por ejemplo, en el ogro del Lago de Pátzcuaro o contextualizarse en otros países. El cuento ya ha llegado a Brasil y otros lugares.
Cada comunidad puede encontrar, entonces, su propio “Malecón Viejo”.

DEL RÍO BALSAS AL LAGO DE PÁTZCUARO
La conversación amplió la mirada hacia otro de los grandes patrimonios naturales de Michoacán: el Lago de Pátzcuaro.
Barriga destacó el trabajo realizado mediante canastos para recolectar plástico y señaló que más de 26 poblaciones se encuentran alrededor del lago. En temporada de lluvias, explicó, los residuos abandonados pueden ser arrastrados hasta sus aguas.
Por ello, insistió en que la recuperación ambiental no puede descansar exclusivamente en los gobiernos.
“Cada ciudadano, cada niño, cada escuela, todos pueden contribuir”.
El planteamiento aplica por igual para el Lago de Pátzcuaro, el río Balsas, Lázaro Cárdenas y cualquier otra región del país.
FIESTAS PATRIAS… SIN DEJAR LA PATRIA LLENA DE BASURA
En vísperas de las celebraciones patrias, el programa dejó un mensaje particularmente oportuno.
Barriga llamó a disfrutar las fiestas y los espacios públicos, pero evitando que al terminar las celebraciones calles y plazas queden cubiertas de residuos.
La propuesta es elemental: si no existe cerca un recipiente, guardar temporalmente la envoltura, el vaso o cualquier residuo y depositarlo posteriormente en el lugar adecuado.
Porque celebrar a México también puede significar cuidar el pedazo de México que tenemos bajo nuestros pies.
UNA CAUSA QUE NECESITA REPETIRSE HASTA CONVERTIRSE EN COSTUMBRE
Al cierre de “De Michoacán para el Mundo”, Paco Zamudio pidió compartir este tipo de contenidos y mantener permanentemente la conversación ambiental, bajo la premisa de que la concientización requiere insistencia y participación colectiva.
Eco-Conciencia plantea así una cadena sencilla pero potencialmente poderosa:
educar al niño, involucrar a la familia, sumar a la escuela, comprometer al deportista y hacer corresponsable a toda la sociedad.
Porque quizá el gran cambio ambiental no comienza con acciones monumentales.
Puede comenzar con algo aparentemente insignificante:
una botella que no llegó al río, una envoltura que no quedó sobre la banqueta, un niño que aprendió a recoger un plástico… y decidió no volver a tirarlo.


